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Qué ver en Grecia Partenón

Qué ver en Grecia

Partenón

Atracciones turísticas Partenón

Si hay un lugar que no podés perderte cuando visites Atenas, es el Partenón. No solo porque sea quizás el mayor ícono de la ciudad, sino por su belleza incomparable y su majestuosidad, que se ha mantenido intacta a lo largo de los siglos. Hablamos de su belleza, claro, porque su forma sí sufrió muchas alteraciones. Y conocerlas hará que tu visita sea mucho más enriquecedora e interesante. ¿Querés saber por qué las ruinas del Partenón tienen ese aspecto y no otro?

Hoy en día el Partenón es un símbolo de la cultura no solo griega, sino del mundo occidental, pero en el momento de su construcción generó controversia y los siglos siguientes sufrió todo tipo de agresiones y saqueos.

El Partenón como símbolo de la democracia

Tras un largo período de guerras internas y también con el imperio persa, cuando Pericles tomó el poder en Grecia, tuvo la idea de establecer algo llamado democracia. Y, para que funcionara, había que dar trabajo a toda la población griega. Pero en ese entonces no existían impuestos ni otro tipo de herramientas fiscales.

Lo que sí había era una alianza militar que Pericles usó para conseguir fondos para la restauración de Atenas. Se llamaba la Liga de Delos y de ella desvió fondos Pericles para construir, entre otras cosas, el Partenón. Hubo grupos que se opusieron, claro: la aristocracia y los filósofos, un poco más hipócritas de lo que se suele creer.

La construcción del Partenón y sus muchas “deconstrucciones”

La construcción del Partenón comenzó en el 447 Antes de Cristo y solo se usó mármol para ello. Hasta las tejas eran de mármol. De hecho, tené cuidado cuando lo visites, incluso si es pleno verano y hace calor. El suelo resbala justamente porque está hecho de este material. Y es un verdadero milagro que se haya conservado.

El incendio de 267 Antes de Cristo

267 años antes del nacimiento de Cristo, los hérulos ocuparon Atenas y se incendió la Acrópolis. Esto destruyó la cubierta original, los techos y varias columnas, así como la cara interna de las paredes.

¡Y no se intentó restaurar hasta un siglo y medio después! Lo hizo Juliano el Apóstata, llamado así porque mantuvo ciertas hostilidades con los cristianos. La calidad de la restauración no fue mucha.

El saqueo de los cristianos

Los cristianos que asesinaron a Hipatia, tal como cuenta la película de Alejandro Amenábar, estaban empeñados en acabar con todos los dioses paganos a toda costa. En el siglo V después de Cristo, el Partenón se convirtió en una iglesia y sus estatuas sufrieron la ira cristiana. Entonces se perdieron las primeras esculturas. Pero no solo eso, sino que además se abrieron ventanas en su estructura, para lo que se destruyeron varios bloques de friso.

Fue entonces cuando el Partenón perdió su nombre para convertirse en la iglesia de la Panaguia Atheniotissa.

¿Un campanario en el Partenón?

Por extraño que parezca, los caballeros cruzados colocaron un campanario en el Partenón tras la cuarta cruzada. El templo siguió usándose como iglesia, aunque su estructura continuaba siendo reconocible y dominando la Acrópolis.

El cambio a mezquita

Las relaciones entre griegos y turcos nunca fueron fáciles y en 1458, estos últimos ocuparon Atenas y transformaron el Partenón en una mezquita. El campanario se convirtió en un alminar, pero los nuevos inquilinos no hicieron más daño a la estructura original.

La peor plaga que azotó el Partenón

Los bárbaros, los cristianos, los cruzados y los turcos quedaron chicos al lado de los coleccionistas. En pleno siglo XIX, Lord Elgin, embajador del Reino Unido, saqueó el edificio y se llevó todo lo que pudo. La mayor parte de ello se exhibe hoy en el Museo Británico. Así que, para ver el Partenón, visitar la Acrópolis es un buen comienzo, pero lo mejor es terminar… ¡en Londres!

El Partenón hoy

Afortunadamente, este edificio icónico y bellísimo ha sido cuidado por amantes del arte que han trabajado y siguen trabajando por su recuperación.

Se trata de un templo de 25 columnas de 31 metros de ancho cada una. Es poco probable que puedas verlas todas, ya que el templo sigue en reconstrucción.

Es un edificio engañoso: para que el ojo perciba la medida de las columnas como si todas fueran iguales, unas son más anchas que otras: las centrales son más anchas mientras que las de los extremos van perdiendo centímetros. Pero la disminución de tamaño es muy pequeña y gradual, así que el ojo humano solo percibe la armonía arquitectónica.

Consejos para visitar el Partenón

El Partenón es uno de los monumentos más populares de Atenas, así que siempre vas a encontrar otros viajeros ahí. Procurá ir temprano por la mañana para evitar aglomeraciones.

La Acrópolis es una colina con una pendiente considerable. Podés subir en colectivo o caminando. Si caminás, evitá las horas centrales del día en verano, ya que el calor puede ser peligroso. Y llevá siempre una botella de agua con vos.

Por ahora no tenemos ningún viaje a Partenón.

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