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Qué ver en Japón Nara

Qué ver en Japón

Nara

Atracciones turísticas Nara

Nara es una de las ciudades más visitadas de Japón, y no ha conseguido ese honor por casualidad. Viajar a Nara es como dar un salto atrás en el tiempo. Si llegás en tren, vas a ver la parte más nueva de la ciudad, pero solo hay que subir una pequeña cuesta para adentrarte en la zona más mágica de Japón. Una acumulación de campos, bosques, templos y pequeños altares recónditos. Tomate al menos un día entero para hacer tu visita y descansá para tomar un plato de ramen. Lo vas a agradecer.

 

Primera parada en Nara: dar de comer a los ciervos en el parque

El parque de Nara es inmenso y la mayoría de sus habitantes son ciervos sagrados. Vas a ver un montón de carteles que te advierten que son peligrosos justo al lado de vendedores ambulantes de galletas. Estas galletas son la única comida que deberías ofrecer a los animales. Cuando vean que las llevás en la mano se van a acercar a vos para que los alimentes. No te confundas: no son animales cariñosos, sino muy bien educados. Saben que vas a darles de comer a cambio de una foto y van a posar para vos. Pero en cuanto se te acabe la comida ¡adiós al ciervo!

Tené cuidado, estos animales están protegidos. Se los considera mensajeros de los dioses y quizás por eso han desarrollado un carácter un tanto caprichoso. 

El parque es tan grande que no es probable que tengas tiempo de verlo entero. Pero si te saturás de templos, acercate a la zona baja. Los jóvenes de Nara aficionados al manga y al anime se juntan en el parque disfrazados de sus personajes favoritos y no es raro ver grupos de cosplayers haciéndose sesiones de fotos. Si les pedís permiso, van a dejar que vos también les saques alguna.

 

Templo Toai-ji

El Todai-ji es uno de los templos más conocidos de Nara. Es famoso por su enorme buda y por su gran puerta de acceso. Una de las tradiciones es pasar por dentro del agujero que se abre en la madera de uno de los pilares que sostiene el buda. El agujero mide exactamente lo mismo que uno de los agujeros de la nariz de la estatua gigante. ¿Y por qué pasan los turistas y los fieles por este agujero? Porque quien lo hace es bendecido por el buda. 

Aprovechá para quemar unas barritas de incienso en el patio a la salida, pero hacelo con respeto. Quienes rezan ahí son fieles que se toman muy en serio su religión, mientras que vos solo estás de paso. 

 

Santuario Kasuga-Taisha

Muchos de quienes deciden viajar a Nara creen que el Kasuga-Taisha es un lugar de paso rápido, pero nada más lejos de la realidad. Una vez que traspasás el torii de entrada, más modesto que el de otros templos, te vas a encontrar en un recinto mágico. La subida desde el parque hasta la zona de los templos está adornada con docenas de grandes linternas de piedra. Pues bien, dentro del Kasuga-Taisha hay cientos de farolillos de todos los tamaños. Los de piedra son impresionantes, pero los de metal que cuelgan a lo largo de todos los pasillos parecen salidos de algún cuento tradicional. Si decidiste viajar a Nara a principios de febrero o a mediados de agosto podés tener la suerte de asistir a los festivales de Setsubun Mantoro u Obon Mantoro respectivamente. En esas fechas los farolillos de bronce y piedra se encienden a la vez. El espectáculo es incomparable.

 

La pagoda del templo de Kofukuji

Las pagodas son uno de los muchos atractivos de gran parte de los puntos de interés a lo largo de todo Japón. Viajar a Nara significa tener la oportunidad de visitar la de cinco pisos que forma parte del templo Kofukuji. El templo, por su parte, es el más antiguo del mundo construido en madera. 

 

Naramachi, la aldea samurái

Naramachi, el antiguo distrito comercial de Nara, conserva sus angostos callejones y sus casas tradicionales. Lo que antes eran almacenes se han convertido en tiendas de artesanía y regalos. Si querés comprar un recuerdo verdaderamente tradicional, buscá un taller de caligrafía. Hay varios en esta zona. Ahí venden papel especial, pinceles tan grandes como escobas y tan pequeños como bastoncitos para los oídos. Las papelerías de Nara también son un buen lugar para encontrar un recuerdo menos típico. Aunque casi todo el mundo suele llevarse un mono colgado o migawari-zaru, un adorno que vas a ver en la mayor parte de las casas de Naramachi. 

 

Koshi-no-le, una residencia tradicional

Si querés saber cómo se vivía en el Japón feudal, entrá en esta casa tradicional. La entrada es libre .

Por ahora no tenemos ningún viaje a Nara.

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